Sesión familiar de San Valentín en casita
Esta sesión de San Valentín fue un regalo pensado con mucho cariño.
Cristela quiso sorprender a su hija Eva con una canasta especial, su primer perfume y un momento solo para ellas, retratado en casa.
Transformamos su espacio en un ambiente cálido y cuidado: globos, pétalos de rosa, peluches y una tabla de quesos que acompañó la experiencia. Más que una sesión planeada, fue un momento real: jugaron, abrieron regalos, rieron y disfrutaron juntas mientras yo me encargaba de documentarlo.
Quise que las fotos reflejaran elegancia, conexión y ese vínculo tan especial entre mamá e hija. Cristela, maquillista profesional y muy vanidosa, y Eva, su mini-yo, compartieron no solo rasgos físicos, sino una complicidad que se siente en cada imagen.
Las sesiones en casita son perfectas para mamás que quieren recuerdos auténticos, en un entorno cómodo y con un resultado cuidado.